Cuando la vida te parece tan vacía que ya no confías en que pueda volver a colmarse, de repente empieza a llenarse de nuevas personas, nuevas anécdotas, frases nuevas que también construyen recuerdos.
El portero de mi casa nueva, por ejemplo, que me saluda cada mañana y defiende la entrada como un auténtico cancerbero; el fontanero, que parece de un gremio formal, que ya es como de la familia de tantas veces como ha venido y me ha solventado la papeleta; mi casera, que no ha escatimado esfuerzos y no ha descansado hasta que no ha quedado todo en perfectas condiciones; la médico de cabecera de este barrio, que no es el mío de verdad, a la que aún no conocía y que ha sido una gratísima sorpresa...
Los acabo de conocer como aquel que dice, pero me hacen sentir bien, me dan seguridad, porque soy tan imprudente que siempre voy de frente aunque ahora tenga miedo. Sí, hay también buena gente, gente buena por más que una haya perdido la confianza.

¡Y al cabo descubrirte en buena gente!
ResponderSuprimirY un beso en esa suerte que tú tienes
Alice, te dejo este enlace que va de esto y hay una bonita discusión sobre esto:
Suprimirhttp://desconciertos3.blogspot.com/
Enric, desde luego es una fortuna en los dos sentidos de la palabra.
SuprimirLansky: gracias por el enlace; he descubierto un nuevo blog magnífico. Desde luego que la entrada venía al caso y he dejado mi pequeño granito de arena.
SuprimirY más buena gente que encontrarás porque tú lo eres.
ResponderSuprimirBesitos!!
Laura, creo que sí lo soy. De hecho siempre suena mi cara A del disco y aún cuando suena la B, no deja de sonar la melodía principal de fondo. Un beso,
SuprimirTe lo he dicho ya en alguna que otra ocasión. la pérdida de confianza en las personas es sólo algo temporal. Cesará con el dolor. Cosa distinta es que las personas merezcamos que confien en sosotros. Eso ya no me atrevo a asegurarlo.
ResponderSuprimirBesos.
Bufff, Raúl... De primeras despliego el escudo de positrones (espero que no le duren mucho las baterías). Si merecemos o no confianza, eso es algo que cada uno debemos saber, pero planteárselo, abre una ventana más a la posibilidad de la culpa y la culpa nos paraliza, jo que si lo hace...
SuprimirUn beso,
Alice, la buena gente se atrae ¡por vas encontrándote con tus compañeros!
ResponderSuprimirUn beso enorme :)
Montse, te recomiendo también el enlace que ha traído Lansky y que viene a apuntar el tema de la reciprocidad de las conductas amables. Es francamente bueno y el debate. Un beso,
Suprimir¡Qué bien suena todo eso! Besos
ResponderSuprimirVa sonando, va sonando... :-)
SuprimirHola Alice: La dirección que has puesto no funciona. Gracias
ResponderSuprimirChus, prueba a acceder desde la lista de blogs que sigo y que aparece a la derecha. El blog se llama "Conciertos y desconciertos" y aparece una foto de un hombre con chaleco naranja. Es la última entrada publicada que se llama "Amabilidad". Es muy recomendable.
SuprimirEs verdad que uno nunca se puede fiar, aunque inicialmente la gente parece muy maja, a lo mejor te están haciendo el tiki-taka del barça y cuando menos te lo esperas te meten el gol.
ResponderSuprimirjejeje, yo como siempre, viendo el lado positivo de la vida...
:-P
Tu lado me mola, Foody... Se te echa de menos en tu blog :-(
SuprimirSí que hay buena gente, claro que sí. Y mala. En general, todos tenemos una parte buena y otra mala. A veces te va dependiendo de cual sacas a pasear más veces.
ResponderSuprimirBesos.
Sí, Juanjo, somos buenos y somos malos, lo que pasa es que, muchas veces, no sabemos qué somos más, y eso nos confunde mucho :-)
SuprimirUn beso,
¡Estoy contigo! A mí me han llamado ingenua muchas veces, pero, a día de hoy, sigo pensando bien de la gente, en un principio. Por lo que tú cuentas tan bien: porque hay buena gente, se empeñe quien se empeñe en decir que no. Y ... Cuánto me alegro de que estés tan bien acompañada ....
ResponderSuprimirHola, Verónica. ¡Qué alegría verte por aquí de nuevo! A mí, que me cuesta volver a confiar, siempre se me cruzan buenas personas que me sorprenden.
SuprimirSí, hay mucha gente buena. El problema es que sigue habiendo también mucha gente mala...
ResponderSuprimirBesos
Y la gente mala hace mucho daño y el dolor nos cambia.
SuprimirGracias, Joyce, por tu visita.
Es bonito el saber que se puede uno encontrar con buena gente, ¿verdad?
ResponderSuprimirBesicos
Es una sorpresa muy agradable, Belén.
ResponderSuprimirBesos
Claro que hay buena gente... y, llegados a cierto punto, me digo "X no merece que lo juzgue por todo lo que me hayan podido hacer antes. Relájate y disfruta... dale todas las oportunidades que les diste a los que estuvieron antes. Intenta ser justa."
ResponderSuprimirY me cuesta horrores, no creas. Y me sigo equivocando. Pero, a veces, me alegro tanto de haberme opuesto a ese instinto de conservación que me protege... que merece la pena.
Un abrazo!
Da mucho miedo volver a confiar: las heridas tardan en cicatrizar y mientras duelen, nos recuerdan el horror que las provocaron. Un besazo y me alegro de tu vuelta!
SuprimirHasta hoy, estabas absorta en tu vida y tus cosas y
ResponderSuprimirquizás no te fijabas en la gente que te rodeaba.
No podemos cambiar el pasado,pero si mejorar las
relaciones y....escuchar el corazón.
Un abrazo.
Mª Dolors, a veces el tiempo es balsámico, va pasando y dando la posibilidad de que los días se llenen de nuevos episodios y esas buenas personas, que como bien dices antes no veía, se van convirtiendo en protagonistas de nuevos y frescos recuerdos.
SuprimirUn besito,